
CLIMA:
las temperaturas son suaves a lo largo de todo el año por la proximidad del mar, y solo en el interior montañoso se alcanzan valores fríos más extremos.
Los inviernos son templados y los veranos frescos y breves.Estas diferencias producen una amplitud térmica reducida, de apenas 10 °C, que es algo mayor en las montañas.
Las precipitaciones se distribuyen regularmente a lo largo del año, con más de 100 días de lluvia. De modo general se superan los 800 mm, incluso, los 1.000 mm anuales. Esta abundancia de las precipitaciones se debe a que la mitad septentrional de la Península es la que se ve más afectada por las perturbaciones del frente polar. Además, la proximidad al mar de las montañas potencia la acción de las borrascas y provoca lluvias orográficas, así como muchos días nubosos, que dejan una insolación de apenas 1.900 horas al año.
Las precipitaciones varían mucho entre unas zonas y otras. Las cuencas del interior de Galicia son las áreas más secas de la España atlántica, mientras que las montañas son las zonas más húmedas, pudiendo superar los 2.000 mm. Por eso, las montañas cantábricas y los Pirineos son las que más nieve reciben al año, pudiendo llegar a los 70 días y manteniendo neveros permanentes.
Vegetación
La gran humedad y las temperaturas suaves favorecen que la España atlántica tenga una cubierta vegetal muy rica, pero que ha sufrido notables cambios por la intensa actividad humana. Asimismo, la vegetación también depende de los tipos de suelos, y de si estos están bien desarrollados y tienen abundante materia orgánica.
La España atlántica es el área propia del bosque caducifolio. Este bosque tiene gran variedad de especies de hoja frondosa. En estos bosques, la acumulación de hojarasca aporta nutrientes al suelo, que reducen su acidez. Son característicos los carvallares (robledales en Galicia), y los hayedos..
Otros árboles frecuentes del bosque caducifolio son el abedul, el castaño, el arce y el tilo, .También en solitario, aunque a veces se encuentra en formaciones extensas, está el acebo. . Asimismo, en las proximidades de los ríos aparecen otras especies, como el aliso, el avellano, el sauce, el serbal, el mostajo y el fresno.
Además, también hay repoblaciones de algunas especies foráneas, como los eucaliptos de las zonas costeras y algunos pinares. Estas especies se introdujeron por su rápido crecimiento y mayor aprovechamiento económico.
La progresiva destrucción del bosque ha favorecido la expansión de amplias zonas de matorral muy denso, que son conocidas como landas, cuyas especies más destacables son el tojo, el brezo, la genista, el arándano y el helecho. También han adquirido gran significación las praderas, que se utilizan, en su mayor parte, para el pasto del ganado.


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